El disipador de calor es una de las soluciones más difundidas para asegurar el correcto funcionamiento de los componentes internos de un cuadro eléctrico. La gestión térmica es, de hecho, un aspecto crucial en el diseño y mantenimiento de sistemas electrónicos complejos, y este dispositivo puede desempeñar un papel fundamental en la protección contra el sobrecalentamiento y la optimización del rendimiento del sistema, especialmente si se utiliza junto con un sistema de ventilación.
¿Qué es un disipador de calor y cómo funciona?
El disipador de calor es un componente diseñado para reducir la temperatura de dispositivos electrónicos: absorbe el calor generado por estos y lo dispersa en el entorno. Su función principal es prevenir el sobrecalentamiento de los componentes, que podría causar malfuncionamientos o reducir su vida útil.
Desde el punto de vista estructural, un disipador está generalmente construido en materiales con elevada conductividad térmica, como el aluminio o el cobre, particularmente eficaces para transferir el calor lejos de las fuentes. Su superficie está específicamente diseñada para optimizar la eficiencia en la dispersión del calor: consta de una serie de aletas o láminas, dispuestas paralela o radialmente, para aumentar significativamente el área de contacto con el aire circundante. Esta conformación permite al disipador dispersar el calor acumulado mediante dos modos principales: la convección natural, en la que el aire caliente se desplaza naturalmente hacia arriba generando un flujo continuo de aire más fresco, y la convección forzada, en la que una ventilador acelera el movimiento del aire mejorando aún más la eficacia de la refrigeración.
En el caso específico de los cuadros eléctricos, el disipador de calor es fundamental para asegurar una gestión térmica eficaz, sobre todo en aplicaciones donde los componentes electrónicos trabajan en régimen intenso, en ambientes de alta temperatura, o en presencia de dispositivos sometidos a vibraciones.
Las unidades termoeléctricas: un ejemplo práctico
Para comprender la eficacia de un disipador de calor, podemos considerar como ejemplo las unidades termoeléctricas, como las de la gama Bordos. Estos dispositivos, basados en la tecnología de células Peltier, utilizan una corriente eléctrica para generar un gradiente de temperatura que permite enfriar (o calentar, si es necesario) los componentes electrónicos.

Las células Peltier, sin embargo, también generan calor durante su funcionamiento. Para maximizar las prestaciones de enfriamiento, el disipador de calor suele combinarse con un ventilador, que intensifica el efecto y optimiza el balance térmico general.
Si desean profundizar, los invitamos a profundizar leyendo el artículo “Soluciones de refrigeración: las unidades termoeléctricas con células de Peltier”
Las ventajas del sistema combinado disipador-ventilador
El uso de un disipador de calor junto a un ventilador ofrece varias ventajas, entre ellas:
- Amplificación de las prestaciones de las células Peltier: el ventilador acelera la dispersión del calor del disipador, mejorando la eficiencia del enfriamiento.
- Reducción de la superficie necesaria: la incorporación de un ventilador permite utilizar disipadores más compactos, reduciendo el espacio ocupado en los cuadros eléctricos.
- Mejora del confort térmico: un sistema de ventilación bien diseñado garantiza una gestión más homogénea de la temperatura interna, reduciendo picos térmicos.
¿Qué sistema de ventilación asociar a un disipador de calor?
La ventilación puede ser un elemento clave para mejorar la eficiencia y duración de los componentes en cuadros eléctricos. Los ventiladores compactos de la gama Esmeris, por ejemplo, son adecuados cuando se necesita una refrigeración localizada. Disponibles tanto en corriente continua (CC) como con tecnología EC (electronically commutated), combinan altas prestaciones, precisión en la regulación de la velocidad y bajo consumo energético.
Por su eficiencia y bajo nivel de ruido, los ventiladores Esmeris optimizan las prestaciones del disipador de calor, enfriando rápidamente las zonas críticas del cuadro eléctrico y previniendo sobrecalentamientos localizados.
Soluciones Fandis para una gestión térmica óptima
En conclusión, el disipador de calor es un elemento esencial para asegurar el correcto funcionamiento de los componentes internos de un cuadro eléctrico y su integración con un sistema de ventilación representa una evolución adicional en términos de prestaciones y fiabilidad.
Las soluciones Fandis, como las unidades termoeléctricas Bordos y los ventiladores compactos Esmeris, están diseñadas para responder a las necesidades de enfriamiento en cualquier situación, ofreciendo eficiencia, ahorro energético y una mayor durabilidad para los componentes.
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